Los medios de comunicación, los sectores políticos alérgicos al sindicalismo, los dueños de las prepagas y los poderes financieros bancarios, buscan desde hace 33 años terminar con el sistema solidario para pasarlo a un sistema tipo prepago de seguro nacional de salud, como negocio financiero de proporciones como antes las AFJP o actualmente las ART y -como efecto rebote- quitar poder político a los gremios
Los medios de comunicación, los sectores políticos alérgicos al sindicalismo, los dueños de las prepagas y los poderes financieros bancarios, buscan desde hace 33 años terminar con el sistema solidario para pasarlo a un sistema tipo prepago de seguro nacional de salud, como negocio financiero de proporciones como antes las AFJP o actualmente las ART y -como efecto rebote- quitar poder político a los gremios
Sin embargo poco se sabe del funcionamiento de las obras sociales y sus dificultades a la hora de las prestaciones, con sistemas corporativos médicos y prestadores que medran con la salud de los trabajadores, con sistemas extorsivos de cortes de servicios que dejan en el desamparo a las familias de los afectados. Cortes que por otro lado están prohibidos en las prestaciones de las obras sociales bajo amenaza de abandono de persona -aún si el beneficiario no trabaja más, no aporta o si el empleador no hizo los aportes correspondientes-, la obra social está obligada a prestar servicios, incluso en los tres meses posteriores al despido. Tampoco puede negarse la obra social a recibir un afiliado monotributista con un aporte irrisorio para los aportes necesarios actuales de funcionamiento y con plenos derechos, lo cual genera amparos o demandas judiciales reclamando prestación de servicios.
Ezequiel Crisol





